se apoderan de nuestras sábanas.
Con extrañas criaturas,
que nacen de la mente enajenada.
Hay noches en las que necesito,
que los brazos del amor se agarren a mis alas.
Volar junto a la luz de la luna,
hasta que regrese, de nuevo, el brillo de la mañana.
Hay noches en las que la fantasía,
nos juega una mala pasada.
Compartiendo la miedosa oscuridad,
con los gritos de personas que nos aclaman.
Hay noches de reclamos y dudas,
en las que no quisiera despertar nada.
Deseando solamente dormir, plácido,
hasta el ocaso de la próxima madrugada.
Hay noches en las que la paz,
ya ha perdido la onírica batalla.
Puedes llamarme en cualquier momento,
que partiré, furtivo, hacia tu morada.
Hay noches de misteriosas criaturas,
que desalan nuestra sufrida alma.
Puedes estar tranquila, niña,
estaré contigo hasta que llegue el alba.
Por el contrario, hay idílicas noches,
en las que el amor entra por la fría ventana.
Recubriéndonos la piel con besos,
de deseo y pasión. De la mujer soñada.
® El cazador de sensaciones
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