De recuerdos se nutre la añoranza.
De palabras rendidas en el tiempo.
Trozos de vivencias en la templanza.
Pensamientos llevados por el viento.
Los aromas despiertan la mañana.
Sudor y pasión ceñidos al cuerpo.
El vivo olor a café se derrama,
por cada rincón de este amor incierto.
Si el sol quiere entrar desde la ventana,
no dudes y abre tu débil corazón,
a la esperanza de un amor más cuerdo.
Si la luna ya, cada noche, acompaña,
no dudes y aniquila esta desazón,
por vivir del ayer. De los recuerdos.
® El cazador de sensaciones
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