domingo, 26 de abril de 2015

Abrazos rotos

El abrazo, ese gesto tan simple pero, a la vez, tan gratificante, lo tenían hoy en promoción. Y sí, así como oyen, esta mañana, después de decidir que no iba a ir a comer fresas, me encontré con este regalo por el Paseo de las Canteras. Unos chavales, de no más de 15 años, regalaban abrazos.

La verdad que la situación era, cuando menos, curiosa y me ha dado que pensar. Les aseguro que, después de hacerle la foto, me acerqué a la chica para que me diera un abrazo. Abrazo, algo inocente, pero que me llegó al corazón.

Empecé a pensar en el abrazo dentro de las relaciones hombre-mujer. Últimamente, tras una inesperada ruptura sentimental, he empezado a cultivar nuevas amistades. La única intención es esa, amistad, sin falsas expectativas ni esperanzas. Creo que el abrazo es una de las expresiones más intensas de una amistad, sin malicia, con la idea de sellar ese vínculo espiritual entre dos personas. Los 5 segundos que duran un abrazo pueden equivaler a 24 horas de paz y tranquilidad con uno mismo. Pero, no, el abrazo lo relacionan con algo más, con el comienzo de una relación sentimental cuando lo único que queremos es la sanación del alma.

Sin duda, esos jóvenes tienen las cosas más claras que muchos adultos. Ellos sólo querían abrazar para generar energía positiva en las demás personas. Es una buena iniciativa y podríamos seguir su ejemplo, regalar abrazos a todas las personas que tenemos alrededor.

En Valsequillo regalaban fresas pero, hoy, en Las Canteras, eran abrazos. No sé por qué regalo decidirme pero no me cabe la menor duda, una cena con velas, fresas y abrazos incluidos con la persona amada, no cambiaría ese momento por nada en el mundo.

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