Ya han pasado 25 años pero aún recuerdo la primera vez que te vi. Fue un amor a primera vista, de esos que te acompañan durante toda una vida. Con lágrimas en los ojos no dejé de mirarte, de abrazarte, de sentirte, quería mostrarte todo mi amor desde ese primer instante.
Habían pasado ya 9 meses desde que apareciste de repente en mi vida pero, hasta ese momento, no había podido tenerte en mis brazos. Fueron meses de lucha y esperanza. Sabía que llegaría el momento de nuestro encuentro y quería estrechar mis manos con las tuyas.
Hoy es un día importante en tu vida y en la mía. En la tuya porque cumples 25 años, en la mía por todo lo que representas. Eres la flor que iluminas mi vida aunque a veces no sea capaz de decírtelo con palabras. La luz que me guía tanto en los momentos de soledad como de compañía. Y si alguna vez me ves lejano o distante, no lo dudes, siempre te tengo en mi corazón.
Ahora mismo lloro de emoción porque recuerdo tantas vicisitudes pasadas entre los dos pero nada ni nadie nos ha separado, es un amor incondicional. Desde el primer momento supe que iba a ser así.
Sé que te he fallado en diversas ocasiones porque antepuse los intereses personales a los emocionales pero la vida me ha hecho recapacitar, corazón, de todos mis errores. La última vez que te quedaste en casa no fue precisamente el mejor día de mi vida. Un “virus” te echó de casa y no fui capaz de eliminarlo a él antes que a ti. Perdón por ese mal momento. Después supe porque te retrasaste en llegar a casa, era el día más importante de tu vida, habías descubierto otro tipo de amor, el amor terrenal.
Ya han pasado 25 años desde aquel maravilloso día de primavera en el que naciste y sólo puedo decirte una cosa, felicidades hija mía por tu cumpleaños y por existir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario