martes, 23 de junio de 2015

Autorreflexión

Estás ahí. Frente a mí. No sé quién eres pero me gustas. No te escondas. Da la cara. Mírame a los ojos. Tienes ojos tristes pero profundos.

Me gustaría conocerte. Saber cómo ha sido tu vida. Descubrir cada rincón de tu alma. Sé que la tarea va a ser ardua pero lo quiero intentar con todas mis fuerzas.

Tus facciones me recuerdan a alguien. No sé a quién exactamente. Tu pelo, tus labios, tu nariz, todo en ti me es conocido pero no consigo recordar ni tu nombre.

Un muro reflexivo nos separa. Es complicado superarlo. Lo quiero intentar. Sus paredes son muy altas. No sé si lo has construido tú misma o necesitaste la cooperación de otras personas pero quiero saltar por encima, llegar a ti.

Giras la cabeza. No quieres mirar. Detecto que sientes vergüenza de mí. No he hecho nada anormal, únicamente mirarte cara a cara, sin miedos. Ahora te voy identificado, poco a poco, es una misión que quiero asumir aunque me cueste una vida.

Siento que la vida ha sido dura contigo. Feliz en ocasiones, infeliz en otras más. Las vivencias, de todo tipo, te han hecho crear un escudo protector pero siempre estás luchando para no aislarte del mundo exterior.

Bajas la mirada. No estés triste por favor. Estoy aquí, a tu lado. No tengas ningún temor. No te voy a dejar sola ni un instante. Imagina que soy tu corazón y que te quiere ver feliz.

Estás ahí. Junto a mí. Eres la imagen de mí reflejada frente al espejo de la vida. Eres tú, soy yo, y sé que nunca me fallarás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario